| La Pedriza desde el Collado de la Ventana |
Otro precioso dia de noviembre nos dio la bienvenida, el cielo azul y la temperatura suave y liviana invitaban a iniciar la marcha sin casi dilación. Subimos por la Autopista de la Pedriza hasta la zona del LLano de la Peluca, ya en medio de un espeso arbolado. Cruzamos el rio, unos senderistas que habían acampado en las inmediaciones estaban recogiendo sus pertenencias en ese momento.
Alcanzamos la Fuente Acuña y sin llegar a subir al refugio comenzamos a seguir por el senderillo que sin pérdida alguna rodea la enorme roca del Tolmo y comienza una suave ascensión hacia el Collado de la Dehesilla (1431m). Engarce entre las dos Pedrizas y uno de los rincones emblemáticos, animado por la presencia de grupos de montañeros y corredores.
La idea era explorar el PR que por la linea cimera une el Collado de la Dehesilla con el Collado de la Ventana (1784m). Normalmente se suele hacer al reves, ya que tiene un perfil descedente y tal vez más cómodo. Sin embargo nosotros la hicimos en sentido contrario, aunque suponga superar un desnivel que sin ser demasiado agobiante, al tratarse de un recorrido entre grandes rocas si tiene su trabajo y requiere cierta concentración en el recorrido.
| Bola de Navajuelos |
La subida hasta la brecha de Mataelvicial (1633m) es algo intrincada, pero se supera bien gracias al PR muy bien balizado con abundantes señales. Alcanzamos la amplia pradera de Navajuelos, un poco antes dos grandes bloques parece impedirnos el paso y es necesario casi arrastrarse por un estrecho hueco en la base de la roca, en la denominada espalda de la Bola de Navajuelos.
| Pared de Santillana |
Comemos, nos acercamos a contemplar la parte alta del Canal de las Abejas, el paisaje es impresionante, muy abajo y muy lejos tintinean las luces de los coches estacionados en Cantocochino. Son las tres de la tarde y tenemos que regresar pues estamos en noviembre y las horas de sol están mas que contadas. Cogemos el sendero que baja directamente buscando el arroyo de los Poyos y de nuevo la autopista, perdiendo los casi 400 metros de desnivel con respecto a Cantocochino. De nuevo hemos clavado el descenso, pues a eso de las seis llegamos a Cantocochino, casi al amparo de las postreras luces del fantástico dia