Walking on the wild side

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miércoles, 6 de mayo de 2015

CAÑONES DEL EBRO



Orbaneja del Castillo
El camino te enseña algo que necesitabas aprender. Cada camino, aunque sea el más simple y discreto. Cada sendero, esos que se aupan, trazan caminos, te llevan o te traen, se afanan en la cuesta y se deslizan en las bajadas. Aprendizajes que no deben ser solos de palabras, a veces de una imagen, una emocion o un recuerdo.

Este puente volví a los cañones del Ebro, unos paisajes a los que he vuelto varios veces a lo largo de unos 20 años. Distintas miradas, o tal vez la misma que va como transformándose a lo largo y junto al tiempo.

Es uno paisaje muy hermoso, de esos que quedan impresionados en la retina, y que cuenta con distintas sendas y alternativas que hacen del discreto arte de andar, eso, precisamente, un arte, un camino hacia el autoconocimiento.

Miradorr sobre el Ebro
Y luego pernoctar en la Casa rural de Crespos, en el Valle de Manzanedo, un escondido venero de silencios, de hontanares donde recobrarse de las prisas y de los ruidos "que las horas del vivir te van hurtando", Un valle amenazado ahora por el fraking, como si nuestro afan consumnista, de destrozar la poca naturaleza no hollada, no tuviera freno. En fin, nubes negras sobre el horizonte

El Rudron y el Ebro juegan a esconderse y enlazarse y retrocerse en sucesivos meandros y cañones, gigantescas hendiduras en la extrema paramera que la labor del tiempo ha transformado. Y las pequeñas poblaciones, Orbaneja, Pesquera, Valdelateja, ancladas en un tiempo si tiempo de aquellos que antes poblaban nuestras vidas.

Meandro del Ebro
El primer dia hice unos pequeños recorridos por Orbaneja subiendo y bajando por el cañon observando ese escenario que lo ampara. El segundo hice un recorrido circular por el GR 99, la senda del Ebro.

Este camino es bastante interesante, desde Pesquera de Ebro se cruza por un airoso puente el rio Ebro para seguir ya el camino, que se encuentra balizado y no ofrece problermas de orientacion hasta la localidad de Cortiguera , desde esta pequeña localidad, casi abandonada, termina la pista y ya se camina, hasta el final por una vereda muy bonita, que transcurre por la parte alta del cañón y ofrece la posibilidad de asomarse y contemplar el profundo meandro que dibuja el rio. 

GR de Valdelateja a Pesquera
Después de un rápido descenso por el escalón rocoso, sin problemas pero con bastante pendiente, descendí a la orilla del rio, en la localidad de Valdelateja por donde discurren las aguas del Rudrón, un afluente del Ebro. Sin cruzar el puente se localiza la bonita y estrecha senda que va dejando el rio a nuestra izquierda. Despues de un tramo que se anotojó algo largo por fin llegué a la pasarela que cruza ya el Ebro que ya había tomado las aguas del Rudrón. Justo al lado de una pequeña central hidroelectrica de evocador nombre, El Porvenir.

Rio abajo, la senda se ajusta a la orilla del rio, lamiendo su orilla en algún momento, en una pequeña playita junto a un pequeño rápido me pude tomar por fin el bocadillo. Y ya tranquilamente alcanzé despues de un rato más el punto de inicio, Pesquera donde me refresque con dos cervezas después de un bien ganado trabajo.

El último dia, ya de regreso a Madrid hice una pequeña marcha desde la localidad cántabra de San Martin de Elines que posee una celebre colegiata románica. Subí por una pista que asciende fuertemente hasta la Lora, alcanzando así la altura del páramo que se eleva 200 metros más arriba sobre el Valle de Valderribe, las vistas son fantásticas, o lo deben serlo pues las nubes quitaban bastante visibilidad. Es posible hacer una ruta por los riscos cimeros y subir a la Peña Camesía, pero como iba sin mochila y sin las botas de montaña, y con prisas por volver a Madrid  lo dejé para otra ocasión.







La Lora, persepectiva sobre el Valle de Valderribe

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